sábado, 21 de octubre de 2017

Artesanas y artesanos de la paz.


Clara Temporelli. 

¿Cómo desatar los nudos de la guerra y la violencia? ¿Cómo encontrar salidas en estos laberintos que se agudizan y complican con el tiempo? García Márquez en “Cien años de soledad” expresa: “No imaginaba que era más fácil empezar una guerra que terminarla”. La Palabra nos anima al afirmar: “la cuerda de tres hilos no es fácil de romper” (Qo. 4,12), el papa Francisco nos da pistas de cómo hacer esa cuerda de la paz que perdure en el tiempo y pueda quedar a un lado el círculo de violencia sostenido por la injusticia. Desde inicios de este año 2017 en su mensaje del 1 de enero, para la Celebración de la 50 Jornada mundial de la Paz, propone que nos comprometamos con la “acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, a construir comunidades no violentas, que cuiden la casa común”.

Como buen artesano trenza una línea de continuidad con sus predecesores: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI[1]; recupera frases de sus propios discursos[2]; crea el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral[3]; pone como ejemplos de la no violencia a la Madre Teresa de Calcuta, a Mahatma Gandhi, a Khan Abdul Ghaffar Khan, a Martin Luther King, a Leymah Ghowee y miles de mujeres liberianas que evitaron la guerra en su país; señala las estrategias de la paz como “manual” ofrecido por Jesús en el Discurso de la montaña (Mt 5,3-10), las ocho bienaventuranzas ofrecen un perfil de la persona buena, auténtica (que es mansa, misericordiosa, trabaja por la paz, tiene hambre y sed de justicia, y puro el corazón); considera que los desacuerdos e incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón[4]. La no violencia ha de ser el estilo de vida cotidiano y políticamente mundial.

Para Francisco, no se trata de negar la realidad, todo lo contrario: es necesario ver, juzgar y actuar, ser conscientes que el siglo XX fue herido por guerras mundiales, conflictos bélicos donde el ser humano comprobó su poder destructor. A pesar de ello este nuevo siglo nos encuentra en una tercera guerra mundial por sectores, ocasionando el sufrimiento de miles y miles de personas en diversos países y continentes a través del terrorismo, la criminalidad, los ataques armados impredecibles. Además de los abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata, la devastación del medio ambiente…[5]

En este mes de septiembre (07 al 10), el papa ha hecho una intensa, profunda y conmovedora visita a Colombia, como Pastor y Artesano de la paz. Ha penetrado en sus selvas lluviosas, sus páramos, sus sierras, sus playas; ha alabado al Señor por las maravillas de este país, segundo del mundo en biodiversidad, con una inmensa variedad de flora y fauna, de ricas culturas, con diversas etnias, con personas acogedoras y bondadosas, con tesón y valentía para oponerse a la violencia y sobreponerse de ella; con el deseo firme de querer poner fin a una guerra iniciada hace 52 años.

En prolongación con su tarea por la paz se pronuncia sin miedo, su palabra cargada de fe ilumina las tinieblas con una luz que nos hace humanos, su humanidad evangelizada se anuncia como compañía, cercanía, escucha a las víctimas, a los victimarios, a los sufrientes, para compartir sus dolores, llorar con ellos, y dar ánimo a todos (gobernantes, jerarquía eclesiástica, laicas/os, sacerdotes, religiosas/os, jóvenes…). Asume el desafío de construir la paz en Colombia desde el mensaje pacífico y pacificador de Jesús. Se involucra desde que en junio de 2015 recibiera a su presidente Juan Manuel Santos en el Vaticano y le ofreciera su ayuda si lo necesitaban, lo que vuelve a ratificarle en su visita a Cuba (19 al 22 de septiembre de 2015). El 16 de diciembre de 2016, luego del Acuerdo de Paz (26/08/16) y del plebiscito negativo (02/10/16), se reúne en el Vaticano con Santos y el ex presidente Uribe, para que expongan sus diferencias y continuar trabajando en el “acuerdo”… Santos con firmeza resaltó al papa: “necesitamos su ayuda”.

Es claro que Santos no logró explicar en detalle cómo el dinero destinado a la guerra se reutilizaría para fomentar el desarrollo agrícola y redistribuir recursos, de qué modo se reconocerá el abuso cometido con las mujeres y se promoverá la igualdad con los hombres, qué significa establecer una “Justicia Especial para la Paz”. Fallas utilizadas por Álvaro Uribe.

Después del plebiscito se tomaron en cuenta algunos reclamos, entre ellos el recorte de las inversiones sociales. Sin embargo, no se modificó la puesta en marcha de la “Justicia Especial para la Paz”, que analizará los delitos cometidos. Quedarán en la lupa guerrilleros, paramilitares y Fuerzas Armadas, bajo los criterios de verdad, justicia, reparación y no repetición. Se dictarán amnistías o indultos siempre que los hechos no tengan la calificación de crímenes de lesa humanidad. Pero aún no se investigó el material de 15.000 paramilitares que declararon quiénes los financiaban. En el imaginario vuelve lo sucedido con la Unión Patriótica, movimiento político impulsado por las FARC entre 1982 y 1986, en medio de los diálogos de paz durante el gobierno de B. Betancur, que fue arrasado por los paramilitares y hubo más de 4.000 militantes asesinados.

La paz supone enfrentar con decisión los poderes regionales, políticos y económicos que mantienen su posición gracias al ejercicio de la violencia y al accionar de bandas armadas. Por esto ante todo conflicto es necesario pensar quiénes ganan y quiénes pierden, en este caso con la paz.

El año próximo Colombia elegirá presidente. El gobierno de J.M. Santos experimenta un debilitamiento, mientras se fortalece Uribe y su partido Centro Democrático, que afirma que el primer acto de gobierno (si gana las elecciones) será hacer trizas el Acuerdo final con las FARC.

El Pontífice así como alaba las maravillas hechas por Dios en Colombia, también denuncia su situación de pecado: “Pienso en el drama lacerante de la droga, que atenta contra la dignidad de la persona y rompe la imagen del Creador presente en ella… Condeno con firmeza esta lacra, que hombres sin escrúpulos sostienen… busquen los modos de acabar con el narcotráfico… Pienso también en otros dramas como la devastación de la naturaleza y en la contaminación, la explotación laboral, el blanqueo de dinero, la especulación financiera, el sistema económico y social que expone a la pobreza a millones de seres humanos, la prostitución, la trata de seres humanos, delitos y abusos contra menores, la esclavitud, los emigrantes… No es posible vivir en paz sin hacer nada con aquello que corrompe la vida y atenta contra ella”[6]. Es necesario con “manos y obras” (Pedro Claver) desatar los nudos de la violencia, desenredar su compleja madeja, y entretejer una cuerda triple que no se rompa fácilmente (Qo.4,12) crear una cultura de la vida y del encuentro para ello propone tres gruesos hilos:
Dar el primer paso en el encuentro personal entre las partes, con un diálogo reparador, clarificador, diciendo no a la venganza, y evitando la repetición de los crímenes.
Asumir la verdad que es inseparable de la justicia. Verdad es confesar, declarar y reconocer.
Pedir y ofrecer el perdón, para curar heridas y construir puentes, pues se valora más la relación y la paz que el conflicto.

***

[1]Juan XXIII exaltó “el sentido y el amor de la paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor” en Pacem in terris citado por Paulo VI quien advirtió “el peligro de creer que las controversias internacionales no se pueden resolver por los caminos de la razón, es decir de las negociaciones fundadas en el derecho, la justicia, la equidad, sino sólo por fuerzas espantosas y mortíferas” Mensaje sobre la Jornada Mundial de la Paz 1968. Juan Pablo II en Centesimus annus (1991), puso en evidencia que el cambio crucial de los pueblos, de las naciones y de los estados se realiza “a través de una lucha pacífica, que emplea solamente las armas de la verdad y de la justicia” (Homilía en la canonización de la beata Madre Teresa de Calcuta, 4 de septiembre de 2016, n.23) y concluía “Ojalá los hombres aprendan a luchar por la justicia, renunciando a la lucha de clases en las controversias internas, así como a la guerra en las internacionales” (ibid). A su vez Benedicto XVI consideró que: “El amor a los enemigos constituye el núcleo de la revolución cristiana” “es la carta magna de la no violencia cristiana”, “es responder al mal con el bien –Rm12, 17-21-“ Angelus, 18 de febrero de 2007. Cf. Mensaje para la Celebración de la 50 Jornada Mundial de la Paz, 01/01/2017

[2] Discurso en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares “ninguna religión es terrorista” (07 de noviembre de 2016); Encuentro Interreligioso en Bakú que el nombre de Dios no sea “profanado ni mercantilizado por los odios y los conflictos humanos” (02 de octubre 2016); en la Jornada Mundial de la Paz en Asís “… sólo la paz es santa no la guerra”, hace un llamamiento al desarme, a “la prohibición y abolición de las armas nucleares”, y pide que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños” (02 de septiembre de 2016)

[3] Su labor iniciada el 01 de enero de 2017 estará focalizada en los emigrantes, los necesitados, enfermos, excluidos, marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, entre otros…

[4] Cf. Exhort. Ap. Postsin. Amoris laetitia, 90-130

[5] Cf. Papa Francisco, Discursos en su visita a Colombia (7-10/09/2017)

[6] Homilía en Cartagena (10/09/17)

viernes, 20 de octubre de 2017

No permitamos a los ricos hacerse más ricos a costa de los bienes públicos.


George Monbiot

Es el momento para que las comunidades recuperen el control de los recursos sobre los que depende su prosperidad

(eldiario)

¿Estás a favor del libre mercado o del control estatal? ¿Crees que se debería minimizar la intervención o que se debería fomentar la propiedad estatal y las regulaciones? Ese es nuestro principal debate político, pero parte de una premisa errónea.
Ambas partes parecen estar de acuerdo en que el Estado y el mercado son los únicos sectores sobre los que merece la pena discutir: la política debería moverse de un lado a otro en esta escala lineal. En realidad, hay cuatro sectores económicos principales: el mercado, el Estado, los hogares y los bienes públicos. El abandono de los dos últimos tanto por los neoliberales como por los socialdemócratas ha creado muchas de las monstruosidades de nuestro tiempo.

Tanto el mercado como el Estado reciben un importante subsidio de los hogares: el trabajo no remunerado de los padres y otros cuidadores, desempeñados todavía en su mayoría por mujeres. Si no se cuidase a los menores –alimento, enseñanzas básicas en casa y educación– no habría economía. Y si no se ayudase a la gente que está enferma, que es mayor o que tiene diversidad funcional, la factura del cuidado público rompería las cuentas del Estado.

Hay otro gran subsidio que todos nosotros damos por garantizado. Hablo de la inmensa riqueza que la élite económica ha acumulado a nuestra costa, tras la apropiación del cuarto sector de la economía: los bienes públicos.

Que sea necesario explicar qué son los bienes públicos demuestra su irresponsabilidad (a pesar de los grandes esfuerzos de politólogos como el fallecido Elinor Ostrom). Los bienes públicos no son ni Estado ni mercado. Tiene tres elementos principales. Primero, un recurso como la tierra, el agua, minerales, la investigación científica, el hardware o el software. Segundo, una comunidad de personas que ha compartido un acceso igualitario a este recurso y que se ha organizado para controlarlo. Tercero, las reglas, sistemas y negociaciones que desarrollan para mantenerlo y repartir los beneficios.

Un verdadero bien público no se gestiona para la acumulación de capital o el beneficio, sino para asegurar una prosperidad y bienestar constantes. Pertenece a un determinado grupo, que puede vivir en él o junto a él o que lo ha creado y lo sostiene. Es inalienable, lo que significa que no se debería vender ni donar. Cuando se basa sobre un recurso vivo, tales como los bosques o arrecifes de coral, existe un interés en su protección a largo plazo en lugar de las ganancias a corto plazo que se podrían obtener de su destrucción.

El capitalismo y el poder estatal han atacado los bienes públicos durante siglos. Aquellos que huelen una oportunidad de beneficio roban recursos que nadie ha inventado ni creado, o que lo han hecho en conjunto un gran número de personas. El dicho atribuido a Balzac “detrás de cada gran fortuna hay un gran crimen” suele ser verdad. La “visión de negocio” a menudo lleva a descubrir nuevas formas de apoderarse del trabajo y de los bienes de la gente.

El robo de valor por personas o empresas que no han creado esos bienes se llama técnicamente ‘ cercamiento’ ( enclosure ). Originalmente implicaba la expropiación de tierras de la comunidad, a menudo mediante el uso de la violencia. El actual modelo se inició en Inglaterra, se extendió a Escocia, posteriormente a Irlanda y a las colonias y de ahí al resto del mundo. Este proceso sigue ocurriendo a través de la gran apropiación global de tierras.

Ejemplos de apropiación

El proceso de apropiación crea desigualdad y produce una economía rentista: aquellos que capturan recursos esenciales fuerzan a todo el mundo a pagar por su acceso. Destroza comunidades y aleja a la gente de su trabajo y de su entorno. Los ecosistemas de los bienes públicos se liquidan por dinero. La desigualdad, la renta, la atomización, la alienación, la destrucción medioambiental: la pérdida de los bienes públicos ha provocado o exacerbado muchas de las aflicciones de nuestra era.

Se puede ver un ejemplo de apropiación en marcha con el intento de la administración Trump de destrozar la neutralidad de red. Los proveedores de servicios quieren convertir internet –ahora suministrado libremente mediante un sistema creado a través del trabajo de millones– en algo por lo que hay que pagar. Para asegurarse de que no hay opción, también han intentado acabar con el espacio público de internet presionando a los Estados para prohibir la banda ancha compartida. En la plutocracia salvaje que se ha convertido Estados Unidos, cuatro estados han convertido esta forma de autosuficiencia en un delito, mientras otros han introducido prohibiciones parciales.

Otro ejemplo es la extensión de la propiedad intelectual a través de acuerdos comerciales que permite a las compañías biotecnológicas obtener derechos exclusivos sobre material genético, variedades de plantas y recintos naturales. Otro es la forma en que los académicos recopilan de forma gratuita la investigación de algunas comunidades científicas y posteriormente imponen elevadas tarifas para su acceso.

No estoy proponiendo abandonar ni el mercado ni el Estado, sino equilibrarlos defendiendo y expandiendo los otros dos sectores ignorados. Creo que debería haber salarios para las personas que cuidan de otras y mediante los cuales el Estado y la empresa privada devuelvan parte de los subsidios que han recibido. Se debería también permitir a las comunidades recuperar el control de los recursos sobre los cuales depende su prosperidad.

Por ejemplo, cualquiera que tenga un terreno de valor debería pagar una contribución de tierra a la comunidad local (un tipo de impuesto sobre el valor de la tierra): una compensación por la riqueza creada por otros. Parte de esta contribución se puede recaudar por los gobiernos locales y nacionales para pagar servicios y distribuir el dinero de las comunidades ricas a las pobres. Pero el sobrante debería pertenecer a un fondo de bienes públicos formado por la comunidad local. Un uso que se podría dar a este fondo podría ser para recomprar estos terrenos, creando un auténtico bien público y así recuperar y compartir los beneficios. Profundizo en esta idea y en otras en mi libro recién publicado, Out of the Wreckage.

Un bien público, a diferencia del gasto estatal, obliga a la gente a trabajar en conjunto, a mantener sus recursos y a decidir cómo se deben usar los ingresos generados. Da a la comunidad un enfoque claro. Depende de la democracia en su forma más verdadera. Acaba con la desigualdad. Supone un incentivo para proteger el ecosistema. Crea, en resumen, una política de pertenencia.

A juzgar por los discursos en la convención laborista británica, el partido podría estar receptivo a esta visión. El énfasis en la comunidad y en los bienes cooperativos (que en algunos casos denominan bienes públicos), el interés en ampliar el concepto de propiedad y la lucha contra los acuerdos comerciales opresivos apuntan en esta dirección.

Espero que estos partidos puedan dar el paso obvio y reconozcan que la economía tiene cuatro sectores, no dos. Ese es el punto desde el que se puede empezar la transformación social y medioambiental que muchos de nosotros llevamos tanto tiempo esperando.

miércoles, 18 de octubre de 2017

El FMI insta a subir impuestos a los más ricos para frenar la desigualdad.


El FMI, organismo económico que defiende los intereses del gran capital internacional, empieza a expresar una cierta inquietud por los riesgos que la situación de creciente desigualdad social puede suponer. Así afirma: “Algo de desigualdad es inevitable en una economía de mercado, pero una desigualdad excesiva puede hacer desmoronarse la cohesión social, conducir a una polarización política y, en última instancia, reducir el crecimiento económico”. Fiscalidad progresiva (que paguen algo más los ricos) y renta básica (que, a diferencia de los salarios, los paga el Estado y no los empresarios) son algunas de las recetas que empiezan a barajar.

La desigualdad económica ha crecido en los tres mayores países del mundo: China, India y EEUU, por lo que es importante recurrir a una “fiscalidad progresiva”, incluido el aumento de impuestos a las rentas más altas y la renta básica universal, que favorezca la redistribución, indicó el FMI.

“Es importante enfatizar que la desigualdad ha crecido en los mayores países del mundo: China, India y EEUU”, dijo Vitor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Monetarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), en rueda de prensa.

Aunque precisó que la “desigualdad entre países se ha reducido”, Gaspar advirtió de que el “desequilibrio de ingresos en el seno de los países, especialmente en los avanzados, ha aumentado notablemente en los últimos 30 años”.

A juicio del Fondo, esta creciente brecha de ingresos tiene peligrosos efectos.

“Algo de desigualdad es inevitable en una economía de mercado, pero una desigualdad excesiva puede hacer desmoronarse la cohesión social, conducir a una polarización política y, en última instancia, reducir el crecimiento económico”, subrayó el informe fiscal.

Para atajar esta tendencia, el Fondo señaló que “una fiscalidad y transferencias progresivas son componentes claves para una redistribución más eficaz”, y destacó que “hay espacio fiscal en los países avanzados a aumentar los tipos impositivos máximos en las rentas más altas”, sin que ello frene el crecimiento económico.

Gaspar puso como ejemplos exitosos los programas de transferencia condicionada de dinero adoptados en Brasil y México.

Además, reconoció como un “debate importante” el de la renta básica universal, que ofrecería un salario continuo a los ciudadanos.

Este opción puede ayudar a reducir “significativamente la desigualdad y pobreza”, pero el Fondo matizó que sólo es aconsejable en un contexto de amplios recursos fiscales.

El informe financiero del Fondo se da a conocer en el marco de la asamblea anual del organismo en Washington, y donde se revisaron al alza las previsiones de crecimiento global al 3,6 % este año y 3,7 % en el próximo en un ambiente de marcado optimismo.


martes, 17 de octubre de 2017

Deborah Chapman: "Un matrimonio de sacerdotes es un ejemplo de cómo ser cristianos juntos".


Cameron Doody

Barcelona, Andorra, Sabadell, Gibraltar, Portugal... y hasta Marruecos y Perú. Son muchos los lugares donde Deborah Chapman ejerce de sacerdote anglicana. Chapman participó hace unas semanas en el Congreso de la Asociación Juan XXIII sobre mujeres y religión, y habló para RD de sus experiencias como mujer ordenada, así como de los dones que un matrimonio de sacerdotes -su marido, John, también es cura- puede aportar a la Iglesia.


Deborah, ¿eres párroco o párroca? ¡No sé cuál es el término correcto!


Es muy interesante, porque yo, ahora, soy más bien 'free-lance': desde 2013, cuando mi marido y yo dejamos Londres para que él se hiciera cargo de la iglesia de St. Martin's en Sharjah en el Golfo, en los Emiratos Árabes, no he tenido cargo. Pero tenía algo que hacer siempre. Como persona ordenada, he ayudado a mi marido y hago muchas otras cosas.



Cuéntanos.


Además de ayudar a mi marido en la capellanía de Barcelona voy a hacer cultos más o menos una vez al mes a Andorra, que no tiene capellán anglicano. También voy a Sabadell, a l'Esglesia de Crist, que es de la Iglesia Episcopal Reformada de España (IERE), que forma parte de la comunión anglicana. Es la Iglesia anglicana de España y les ayudo en cultos en español y en catalán, también una vez al mes, más o menos.

Hay que explicar que la diócesis en Europa es la diócesis de la Iglesia de Inglaterra, y por eso no tiene parroquias. Más bien tiene capellanías, porque es diócesis de habla inglesa. Dentro de este ámbito, más amplio, soy la capellana de la organización "Mother's Union". Escribo una vez al mes una reflexión en su sitio web. Es interesantísimo, tiene cuatro millones de miembros alrededor del mundo. La comunión anglicana tiene en cada país su movimiento autóctono, y hacen muy buen trabajo siempre en comunión con los otros grupos, y a nivel mundial. Hay una presidenta mundial.

Además, soy la persona encargada del vínculo del arcedianato de Gibraltar con el Perú, donde voy una vez al año. Este arcedianato comprende Gibraltar, Marruecos, España, Portugal y Andorra. Tiene un sínodo, que se reúne una vez al año en el sur de España en Torrevieja.

Estas son las cosas que hago ahora. También hay una sociedad, que apoya a nuestra iglesia, la de St. Georges en Barcelona, que se llama "Intercontinental Church Society", y formo parte del grupo que organiza las conferencias anuales.

O sea, que hay mucha energía dentro de la Iglesia.

Sí, la hay.

¿Sientes que las cosas que haces dentro de la Iglesia, tienen mucha repercusión fuera de ella, en la sociedad?

No lo sé, la verdad es que confío en el Señor. Siento que tengo una responsabilidad que debo aceptar, y le pido al Señor que me dé fuerzas y sabiduría para hacerlo con todo el corazón. Y que sea una bendición para todas las personas.

Me imagino que en la capellanía no solo tenéis personas procedentes de Inglaterra. Hay españoles, supongo. ¿O es solamente para expatriados?

Mayormente sí, porque los cultos son en inglés. También tenemos bastantes ortodoxos, algunos africanos y algunos latinoamericanos, por ejemplo. Todos hablan inglés. Es lo que nos une, además de Jesús, por supuesto.

¿Las misas están en inglés también en la Reformada, en la Iglesia anglicana española?

No. Es una Iglesia anglicana autóctona de España.

Entonces, se habla español.

Sí. O catalán. Pero en nuestra capellanía tenemos más de treinta nacionalidades, mayormente europeas: entre ellas de Ucrania, de Lituania, de Bielorrusia... Y también de Francia y unos pocos catalanes españoles.

El grupo que más años lleva, es un grupo de mujeres que se había casado con españoles. Ellas han mantenido un vínculo fuerte con la capellanía, muy importante para la Iglesia, durante muchos años. Yo, de adolescente acudía a esta capellanía de St. Georges en Barcelona con mis padres. Mi padre era diplomático e íbamos toda la familia. Éramos cinco hijos, y alguna de las mujeres que iba entonces, todavía va. Desde entonces nos conocemos... Estas cosas me encantan.

¿Cómo están las cosas en Barcelona después del atentado?

Es difícil saberlo realmente. No he tenido mucha oportunidad, porque cuando ocurrió estaba fuera. Y creo que la mayoría de la gente que vive en Barcelona estaba fuera, porque durante el mes de agosto suelen irse de vacaciones, y son los turistas los que vienen a la ciudad. En aquel momento yo estaba fuera, y todavía no han vuelto todos los miembros de la Iglesia que habían salido. Francamente, no puedo decirlo.

A mí me parece que todo ha vuelto a la normalidad, pero también me imagino que va a ser un choque para las personas expatriadas que han elegido vivir allí, porque en realidad es una ciudad muy sana y muy segura, por lo general.

¿Crees que estas personas se van a ir de Barcelona?

No puedo saberlo bien ahora. Me imagino que harán preguntas sobre cómo es realmente la situación.


Te han invitado a hacer una ponencia. ¿Por qué aceptaste formar parte de este congreso? ¿Es un tema que llevas dentro?

Es un tema que he tratado antes, y sobre el que he reflexionado mucho. Cuando Jenny, conjuntamente con el obispo Carlos, me preguntó si estaba dispuesta a dar una conferencia, yo oré y pedí al Señor su opinión, y me pareció que estaba bien. No había por qué decir no. Y tengo paz.

¿Pero sientes que tienes algo que decir porque eres anglicana, o porque eres experta en el tema de mujeres y violencia de género?

No soy experta. Es, simplemente, porque soy mujer anglicana.

Y sacerdote.

Sí. Y aunque hay otras, no sé cuántas en España, que tienen un doctorado, yo he tenido otras oportunidades para compartir en conferencias. Posiblemente por eso, me han invitado. Hay que preguntarle al obispo Carlos. Bueno, también vivo en España; tiene cierta lógica.

¿Tú crees que la Iglesia anglicana es menos machista que la católica?

Depende. Varía mucho.

Me refiero a que, por ejemplo, no hay mujeres sacerdotes en la Iglesia católica. ¿Es un factor importante, para eliminar el machismo, que las mujeres accedan a estos puestos?

En términos estructurales, sí. Pero en términos personales, no. Yo no podría decir qué porcentaje de hombres y de mujeres son anti-ordenación de mujeres en las Iglesias anglicanas o católicas.

Yo era la primera capellana no católica dentro de un colegio en Inglaterra que se llama sixth form college, para jóvenes de 16 a 18 años. Trabajaba a tiempo parcial, pero estaba habilitada por el director para hacer de capellán y lo dejé en el momento de mi ordenación. Hubo más católicos en mi ordenación que anglicanos, eran mis amigos católicos. Puedo decir que ellos estaban totalmente a favor de mi ordenación y que me apoyaban, hasta el punto de que uno de mis dos sponsors -tenemos que tenerlos para ordenarnos- era católico, y se puso de pie para decir que sí, que estaba de acuerdo.

Que estabas preparada.

Sí. Yo he tenido tan buenas experiencias, que pienso que es algo muy personal. Y mi experiencia no ha sido, quizás, tan negativa como la de otras personas, gracias a Dios.

¿Qué dones puede aportar un matrimonio de sacerdotes?

Esto, también tiene que ver con la unidad porque, por ejemplo, cuando preparamos a parejas para el matrimonio, lo hacemos juntos siempre. Aún cuando tenemos mayores responsabilidades tanto mi marido como yo, es algo que siempre hacemos juntos.

Y también, los matrimonios mismos, nos piden hacerlo así. Es un ejemplo modelo de cómo ser cristianos juntos, de cómo orar juntos y de cómo servir a Dios juntos. También, para nosotros es un aporte. Como tenemos preparación teológica, leemos nuestras Biblias y oramos con un ritmo regular, hablamos de lo que leemos y de lo que escuchamos de Dios en nuestras oraciones. Esta posibilidad de conversación que tenemos es muy útil. "Hierro con hierro se aguza...".

Ser matrimonio y sacerdotes es muy, muy positivo. Y más en nuestro mundo en el que el matrimonio se está menospreciando. Creo que hay mucho que aportar, más libertad.

Unidad en el matrimonio y luego, unidad en la Iglesia y entre Iglesias.

Sí. Así es.

Gracias.

lunes, 16 de octubre de 2017

El 12 de octubre bajo la mirada de tres teólogos latinoamericanos.


[Por: Oscar Elizalde Prada | Vida Nueva]

Día de la Hispanidad, Día de la Raza, Día de la Diversidad… con estas y otras nominaciones se celebra el 12 de octubre en América Latina.

¿Qué representa esta fecha en el imaginario y en las búsquedas de los pueblos? ¿Qué implica conmemorar hoy los encuentros (o desencuentros) entre distintas etnias, identidades y culturas? En torno a estas interpelaciones, Vida Nueva dialogó con un joven teólogo argentino, con una teóloga boliviana –perteneciente a la cultura aymara–, y con un teólogo uruguayo de mayor experiencia.

NuestrAmérica

“Pensando en la memoria del 12 de octubre, en América Latina hemos transitado por caminos diversos”, comenta Francisco Bosch, un joven teólogo laico argentino, egresado de la maestría en teología latinoamericana de la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ de San Salvador, apasionado por “la teología narrada por el pueblo pobre en comunidad”.

“Hemos venido dando pasos hacia lo que José Martí llamó NuestrAmérica”, dice Bosch, “donde todos los que vivimos, caminamos, sufrimos y tenemos esperanza, en comunidades pequeñas decimos qué es nuestro y qué es lo nuestro latinoamericano, propiamente”. En este sentido, “una manera de recordar este 12 de octubre conlleva a recrear la vida desde las comunidades, con sus esperanzas, para ir pariendo una NuestrAmérica distinta”.

Memoria de la resistencia

Para Sofía Chipana Quispe, teóloga aymara que acompaña pastoralmente varias comunidades andinas en Bolivia, “el 12 de octubre, más que una celebración, significa la memoria de la resistencia”.

Al recordar los clamores de los pueblos originarios, la teóloga boliviana expresa que “han pasado más de 500 años y los pueblos indígenas, en una fecha como hoy, rememoramos la resistencia de nuestros ancestros y de nuestras ancestras, que se negaron a perder sus identidades, sus espiritualidades y sus territorios. Por eso para mí, es el día de la resistencia”.

Procesos de descolonización

Desde la perspectiva de Pablo Bonavía, párroco en una zona suburbana del barrio La Cruz de Carrasco, en Montevideo, y profesor de la facultad de teología de Uruguay, “no se puede olvidar que el 12 de octubre también evoca el desencuentro entre una cultura que se consideraba superior y que de alguna manera terminó aplastando a las culturas originarias, y, al mismo tiempo, representa el desafío de construir vínculos personales y sociales exentos de colonialidad”.

A partir de esta doble mirada, el teólogo uruguayo considera que “el 12 de octubre es un día de reflexión y de interpelación, en el sentido de que para humanizar la sociedad y para evangelizar, necesitamos procesos de descolonización mental, cultural, económica y política”.

Publicado en: http://www.vidanuevadigital.com/2017/10/12/12-octubre-la-mirada-tres-teologos-latinoamericanos/ 


Foto: https://rosarioinesgranados.files.wordpress.com/2015/11/cuadro-de-guayasamin.png